lunes, 30 de junio de 2014

HOY NO ME ACUERDO

Por Mauricio Estrada


 El insomnio me puso a pensar en que uno de los detalles más dolorosos en la historia de nuestro país es la falta de memoria. Realizo una burda analogía con el futbol, pero me doy cuenta que ocurre en casi todos los ámbitos. Tenemos a un tipo, al que designa un poderoso empresario para dirigir a un grupo de deportistas mexicanos. Los lapidamos, les escupimos, hablamos mal de cualquier detalle que realicen (y repito, lo hacemos también con las cosas importantes). Pero luego se vislumbra un detalle ligeramente favorable y entonces empezamos a amarlos, y se nos olvida de dónde vienen y por qué nos molestaba su existencia. Luego decimos que es de sabios cambiar de opinión pero vuelve a venir un mal resultado y nuevamente herimos, vomitamos cualquier cantidad de improperios, pero ¿actuamos? Ése es el punto, no lo hacemos, y si lo hacemos sólo nos dura un instante de euforia y pasamos al lento dominio del olvido. El entusiasmo nacionalista futbolero se cae, se llora ridículamente y se buscan cientos de justificaciones para el "pesar nacional". Hoy (hablando de lo realmente importante),estas reformas del gobierno sólo serán una queja momentánea y bastará alguna situación evasiva, algún otro acto (con nuestros políticos será generalmente una acción que robe la atención de la previa debido a que resulta más aterradora) evasivo para olvidar. Si de pronto llega un ligero detalle positivo, entonces olvidamos todo lo malo, hasta que se vuelve a cometer un nuevo error o decisión desafortunada. Y volvemos a lapidar, pero lo hacemos ante el nuevo fenómeno y nos olvidamos de lo que ellos hicieron antes y de cómo reaccionamos nosotros. No hay mucha ciencia en realidad, simplemente vivimos al día con lo que nos sucede y olvidamos el origen de las cosas. Hace un par de meses todos hablaban de la porquería de representativo nacional que teníamos y hoy, quienes más se entusiasmaron, asumen el rol de víctima ( dejavú histórico que me remite a las palabras de Samuel Ramos), y los que no (los peores), se ponen en el papel de expertos y tiran críticas por doquier para simplemente desacreditar, queriendo verse como el oráculo que anticipó la debacle nacional. Lo mismo pasa en todos los ámbitos, hasta en los afectivos (claro que no hablaré a partir de mi experiencia personal, porque sería demasiado ególatra aunque también ofensivo para algunos que puedan sentirse aludidos), en los más simples detalles. Somos individuos del día a día. Hoy se puede ser villano por una acción que terminará siendo olvidada ante el primer esbozo de aceptación y después una nueva falla hará que se olvide aquello por lo que fuimos aceptados. Asumo entonces que si nuestra memoria histórica a corto plazo está dañada, a largo plazo no existe, con lo cual concluimos que en efecto, la trillada frase de "un pueblo sin memoria está condenado a repetir sus errores" es más cierta que nuestro propio olvido. He dicho y me he explayado mientras intento buscar en mi memoria la forma de reconciliar el sueño. 

M.S.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Quieres saber un poco más sobre nosotros? Envíanos tus comentarios aquí mismo y a la brevedad te reponderemos. Un abrazo.
Teatro Etéreo